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3 cosas - Marketing Invicto

3 Cosas

Tú. Yo. Y tu historia

100 minutos.
 
Un café.
 
Quizá eres de whisky a media tarde, no te juzgaré.
 
¿El resultado?
 
Tu historia de marca.
 
Tu relato.
 
Tu forma de poner en valor tus ideas.
 
 
Hace unos años hubo una mañana donde hice algo que jamás esperaba hacer.
 
No sé si sonará a tópico, pero los que tenemos claro no trabajar para otro idealizamos ciertas cosas.
 
Jamás lo tendré que hacer.
 
Jamás pondré mis ideas a sueldo mileurista.
 
A mí me irá bien.
 
Pues a mí, no me había ido bien.
 
Así que tenía delante el papel en blanco, cuyo título jamás había querido rellenar: Currículum Vitae.
 
Mi primera aventura emprendedora había acabado en planchazo y ahora, tenía que tomar el plan B.
 
Estaba claro que si tiraba CVs a mansalva algo encontraría. Camarero, dependiente, cualquier cosa me podía sacar de un apuro.
 
Pero joder, ya que la había cagado ¿Qué tal si el plan B era menos feo?
 
Una cosa es fracasar y otra es sentirse fracasado. Así que pensé…
 
«Vale Lluís, no tienes experiencia laboral más allá de tus proyectos… Has hecho ADE, pero eso es como ser moreno en Turquía…
 
Y por si fuera poco no tienes ni Máster, te fundiste el dinero en tus proyectitos.
 
A ojos de un empresario eres una maldita gota de agua en un vaso a rebosar. Ni que quisiera, podría ver la diferencia.
 
Tienes que hacerte subjetivo. Tienes que escribir algo recordable. Aunque hagas el ridículo, da igual. Si se acuerdan de ti, genial, quizá consigas un trabajo. Y si la cagas, se echarán unas risas y te olvidarán.
 
Métete el ego bajo la silla y empieza a escribir.»
 
Así que eso hice.
 
Pensé. Pensé fuerte una historia que pudiera hacer que ese hombre gris y aburrido que me leyese llegase ese día a su casa y le dijera a su mujer…
 
– Cariño, hoy me he echado unas risas con el curriculum de un tío.
 
– ¿Y le vas a contratar?
 
– Quien sabe, lo mismo le llamo.
 
Y entonces, al acabar la historia, al girar la hoja puse bonito lo que había hecho.
 
Cruce los dedos y lo envié a las únicas 20 empresas de Mallorca donde veía tolerable trabajar: agencias de marketing.
 
Ninguna tenía vacante, pero al cabo de unas semanas el teléfono sonó varias veces.
 
Puedo decirte que ese día vi el poder de las historias en mis propias manos.
 
Cuando le pregunté a Lídia (mi ex jefa) ¿Por qué yo? me dijo:
 
«Sabía que nos darías algo diferente.»
 
Diferente es lo que dice la gente a las cosas que recuerdan y no saben por qué.
 
De eso van esos 100 minutos.
 
Me da igual lo cabezón o cabezona que te pongas. Tú. Justo tú. Tienes una historia. O mejor…
 
Una historia que de usarla bien elevaría tus ideas. Las pondría en valor. Haría, quizá, que ese jefe te escuchará más. Que tu madre cambiará por fin la receta de la paella. O que ese cliente te comprara.
 
Algo que tendrías bajo el brazo cuando lo demás fallara. Cuando te copiarán. Cuando otro tuviera más masters que tú o más contactos.
 
Porque las historias convierten lo que haces en subjetivo. En valioso para otros. Qué narices, en un profesional a tener en cuenta.
 
Y no es difícil, solo hay que hacer un par de cosas bien.
 
Se trata de poner la condición humana hecha para consumir historias a trabajar para ti.
 
Eso hacemos en esos 100 minutos.
 

Cómo funciona

Esto es como una receta de tiramisú.
 
En esos 100 minutos me traerás tu postre. Tu forma de contar tus historias. El relato que estás contando (o el que no estás contando).
 
Te escucharé.
 
Me dirás qué ingredientes crees que le faltan.
 
Me dirás qué crees que haces mal o que te cuesta hacer.
 
Me dirás qué sabor te gustaría que tuviera el resultado final.
 
Y entonces nos pondremos a cocinar.
 
 
Te diré qué falla en la receta. Qué tienes que hacer para que quien pruebe tu tiramisú quiera echarse una cucharada a la boca y otra y otra. Y que cuando se vaya a dormir diga «joder, no puedo olvidar a ese cabrón pastelero».
 
Porque eso hace una buena historia.
 

Esto tendrás al acabar

Si cojo tu caso (ahora te explico como funciona), harás la reserva y el pago del día en el que nos reuniremos.
 
Luego te pediré que me envíes más información (me estudiaré tus preguntas antes de la sesión).
 
Haremos las sesión hasta que nos de dolor de cabeza, o gloría de las buenas ideas que salgan o nos den ganas de beber Whisky.
 
O sea, 100 minutos.
 
Te enviaré la grabación.
 
Un resumen de la consultoría con las acciones (si así lo hemos hablado para que ejecutes).
 
Ese documento incluirá lo que hemos hablado y cómo aplicar el poder de las historias a tu caso, aprovechando tus experiencias y dirigiéndolo a tus necesidades.
 
Esto es que si buscas trabajo, habremos hablado de cómo usar esas experiencias para tu CV, por ejemplo. O si tienes un negocio, en qué estrategia puedes empezar a poner tu relato de marca a trabajar para ti.
 
Listo. Ahora lo último.
 
Un par de cosas que debes saber.
 

1. No entra cualquiera.

Cojo solo los casos en los que veo que podemos entendernos. No se trata de un truco ni de una chulería. Para que nos pongamos a crear tu relato de marca necesito cierta afinidad.
 
Que sepas de que va esto.
 
Que me hayas leído y sepas que me tomo muy en serio a mis clientes.
 
Procuro llenarme la agenda de casos en los que me apetezca trabajar. Soy así de raro, pero sé que sino me entusiasma no haré un buen trabajo.
 
Por eso, selecciono.
 
Creo que es mejor para ambos.
 
2. Reservo pocas horas.
 
Lo normal es que cuando estés leyendo esto tenga un par de casos entre manos y solo reservo 3 horas a la semana para consultorías. Si procede, te diré cuando podemos empezar.
 
3. Tu mensaje importa
 
No selecciono a quien trabaja conmigo por una bola de adivinación ni tampoco por ningún otro criterio raro.
 
Aquí abajo hay un formulario. Solo tiene un reglón por rellenar. Ahí quiero que me cuentes lo que necesito saber de ti. Si es tu historia, lo que haces, lo que necesitas… mejor.
 
No lo rellenes a la ligera. Sino explícame bien en qué te puedo ayudar.
 
Solo así tanto tú como yo sabremos si podemos trabajar juntos. Si nos interesa.
 
De eso depende que el proceso siga adelante.
 
Y sino, pues tan amigos.

Precios

Mi tarifa mínima por sesión son 90€.
 
 
Aquí el formulario:

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