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Escritos de Marca Personal

49. El mayor error del copy

El mayor error del copywriting no es escribir mal o sin gracia. Tampoco la inseguridad que aparece al principio de intentar convencer a «alguien» de «algo».

Ni siquiera abusar del storytelling.

El peor error es que las técnicas suplanten a la verdad. Es prostituir las palabras a un resultado. Es querer agarrar un título que le funciona a otro y hacerlo tuyo, a las malas. Es cruzar la línea pensando que el copy es hipnótico porque lo has visto funcionar en otros y creer que funcionará en tu negocio si pones un poco de celo y cinta aislante.

Y esto es así porque es muy diferente copiar una técnica a hacerla tuya. Si la haces tuya, no tendrás que estar mirando de reojo ningún libro ni tampoco pensando en cuando toca la próxima storytelling. Ni siquiera te inspirarás en otros. Fluirá

Y para que fluya, hay que practicar. Moverte hacia adelante. Probar las letras. Escribir, borrar, revisar y luego mejorar.

No matematicemos el copywriting y todo irá mejor.

48. Breve guía para ganar criterio en un mercado

1) Elige un campo en el que quieras medrar y hacerte bueno
2) Compra libros sobre ese campo.
3) Léelos y pon atención al paso 4.
4) Cava más hondo que tus competidores

No te conformes con el conocimiento “superficial” que te pueda dar un libro. Cógele el gusto a cuestionar al autor, a rebatir lo que cuenta, a preguntarte por qué tiene razón y por qué no.

Lleva lo que te dice al terreno de juego y comprueba si tiene sentido.

¿Funcionaría esto aquí? Pruébalo.

¿Es cierto esto? Razónalo.

¿Hay algo que funcionaría mejor? Imagínalo.

Trabaja y profundiza. Solo así se aprende, solo así se entiende y solo así se gana criterio. No es cuestión de más libros ni de más cursos, sino de dominar aquello que la mayoría ha mirado de pasada.

47. ¿Para quién (qué) es tu marketing?

Está bien saber a quién vas, pero más importante es saber qué propones.

No es fácil, por no decir imposible, que el mercado te diga lo que quiere. Ya puedes hacer encuestas si quieres, somos muy mentirosos.

Quizá es más interesante mirarte a ti. ¿Qué tienes para el mundo? ¿Cómo harías ese servicio si tuvieras toda la libertad? ¿Qué harías con el packaging, con la atención al cliente y con el servicio?

¿Qué revolcones darías por ahí (a tu mercado) si nadie estuviera mirando?

Seamos sinceros. Es imposible diferenciarnos por características y tampoco vamos a encontrar un estudio de mercado que te de la fórmula del dólar.

Es mejor ser uno mismo. Plasmar tu personalidad en tu marca y ver qué pasa.

La gente está hambrienta de lideres, de autenticidad y de un sitio al que ir.

Quizá, y solo si te atreves, tienes una oportunidad delante de ti.

46. Despierta tu descaro

Hay que tener descaro si queremos que nos vaya bien la vida.

El descaro no es incumplir nuestros valores, sino ir en serio a por lo que valoramos. El mundo es de los atrevidos porque cruzan los límites de los que tienen miedo, y claro, ahí hay menos competencia.

¿Y cuál es tu descaro?

Quizá es esa llamada que no te atreves a hacer.

Quizá es esos cientos de emails que no osas probar.

Quizá es esa publicación atrevida que aún no has dado a publicar.

No lo sé. Cada uno tiene sus limitaciones, aquellas cosas que nos mantienen sin salir a la pista, rozando nuestro potencial, al borde de poder destacar y hacer algo memorable.

El truco es ir a por ello. A cualquier precio. Pensando y actuando con descaro. ¿Qué podría salir mal por salirnos del rebaño?

No nos tomemos tan en serio.

45. Abandona el idealismo

Quita ese ideal de tu cabeza. Olvídate de ese perfeccionismo tóxico para escribir, para crear, para vender, para organizarte y para trabajar.

Si lo haces, podrás centrarte en hacerlo bien de verdad. Y dejarás de lado ese zumbido molesto de la perfección que hace tu trabajo peor de lo que podría ser.

Si lo haces, podrás evitarte disgustos. No se trata de conformarte, pero sí de darte libertad para equivocarte. Si lo piensas es mucho mejor un día de productividad normal donde hayas podido mantener el humor a un día amargado y “mega productivo”.

Si lo haces, al menos podrás centrarte en una sola cosa cada vez. Paso a paso, sin latigazos por no cumplir con tu ideal. Sino con libertad para hacer y deshacer.

Si lo haces, todo irá mejor.

44. Compras felices para un mercado infinito

Solemos pensar que votamos una vez cada 4 años, pero en realidad hay más elecciones ahí fuera.

Piénsalo.

En realidad hay un mar de opciones. Podemos comprar esto o lo otro, este servicio o aquel. ¿Qué nos hace decidirnos? Mejor dicho ¿Cuáles son las compras más felices?

Si nos olvidamos por un momento de compras por precio/conveniencia como el pan o el café de la tarde, ¿Cuándo estamos felices de pagar un poco más?

Quizá es cuando compramos algo en lo que creemos.

¿Y qué nos hace creer?

Alguien que nos propone un cambio a mejor, mejor para nuestra forma de ver el mundo.

Quizá es esa marca vegana que propone una nueva forma de comer, y tú crees de corazón en ello.

Quizá es ese marketer que le pone humor y ganas a todo, y tú crees en ello.

Quizá es ese influencer que dice todo sin tapujos, y tú crees en ello.

Como dice Seth Godin 𝗲𝗹 𝗺𝗲𝗿𝗰𝗮𝗱𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗰𝗿𝗲𝗲𝗿 𝗲𝗻 𝗮𝗹𝗴𝗼 𝗲𝘀 𝗶𝗻𝗳𝗶𝗻𝗶𝘁𝗼.

¿En qué quieres que crean los que creen en ti?

43. Humanízate

No tengo ni idea sobre qué escribir. Es lo más sincero que he escrito en todo la mañana ¿Quién decía que un texto al día iba a ser fácil?

Siempre habrá esos días.

Días donde no haya ideas.

Días donde no estés fino.

Días donde quizá, no te apetezca.

¿Lo mejor que puedes hacer?

Dilo. Sincerate. Desnúdate. No escondas tus inseguridades o todavía parecerás más inseguro. Y no te preocupes, nos pasa a todos incluso cuando hay práctica.

El buen contenido no soporta una pose, huele demasiado cuando algo es fingido y no es cierto. Es mejor decirlo. Hoy no hay ganas. Hoy no apetece. Hoy no sale nada.

¿Y qué?

Aquí estoy.

Humanizate y todo irá mejor.

42. Experimenta

¿En qué momento perdimos la curiosidad? No sé tú, pero yo disfrutaba creando mezclas en la cocina cuando era pequeño.

En el fondo, por mucho que digamos que no, está el miedo.

Miedo a quedar mal. Miedo a que no funcione. Miedo a que se rían. Miedo a pringar. Miedo a no gustarte y a no gustar. Miedo a perder tiempo o dinero.

Pero a veces (muchas de hecho) no queda otra.

Sin experimentos no hay información, y sin información no hay certezas, y sin certezas hay incertidumbre.

Así que elige, o pruebas o esperas a que el ¿Qué pasaría si…? Se convierta en un triste ¿Qué hubiera pasado si…?

41. Alcance o profundidad

Solemos pensar que nuestra marca crece cuando alcanzamos a mucha gente. Y es cierto, a más personas más probabilidades de vender, de influir y de hacer un cambio en el mundo.

Pero si nos obsesionamos con el alcance dejamos de lado la profundidad.

¿Cuánta conexión tienes con los que te siguen?

¿Te compran?

¿Te recomiendan?

¿Te creen?

La ventaja de las marcas personales no está en su alcance, sino en lo útiles que pueden ser para su público. No necesitan ser gigantes para vender, sino llegar a las personas adecuadas siendo ellos mismos.

No les falles, son tu mejor marketing.

40. No rechaces tus ideas tan rápido

Esto no es Esparta donde sino pesas 4 kg al nacer ya no vales para el país.

Las ideas evolucionan. Las ideas mejoran. Las malas ideas, bien tratadas, dan lugar a ideas mejores.

No las juzgues tan rápido.

Es mejor dejarlas en cuarentena y volver más tarde, con la mente fresca, a darle un buen revolcón a todo lo que tienes a medias. La creatividad nace de apoyarte en todo lo que tienes a mano para luego darle forma. Sin juzgar demasiado pronto.

Abre los ojos a nuevas posibilidades.

Quizá eso que has pensado no sirve exactamente para X propósito, pero sí que encajaría en otra parte.

Que cada día y cada idea sean una pieza del puzzle que mejore tu cuadro.

39. Los negocios no solo van de negocios

Sino de personas.

De las cualidades que tiene cada CEO, cada trabajador, cada ser humano que hay detrás.

No es solo encontrar la técnica de marketing «que funcione», es tener la determinación para ejecutarla.

No es lo mismo saber que tienes que hacer llamadas en frío, a decidir hacerlas pase lo que pase.

No es lo mismo saber que tienes que escribir, a decidir hacerte bueno escribiendo.

No es lo mismo querer ser creativo, a de verdad decidir ser creativo.

Nuestra decisión influye. Nuestro deseo por mejorar, por hacer, por comerte el mundo puede sobreponerse incluso cuando vienen mal dadas.

Una marca personal debería trabajarse no solo “profesionalmente”, sino personalmente. Es su esencia. Es todo. Es lo que le da fuerza.

Día 38. No hagas la pelota a nadie

Sé que está de moda el networking pero deberíamos diferenciar, con urgencia, el hacer contactos del peloteo.

Cuando comentas o escribes a alguien con el fin de que “le suenes” no estás haciendo networking, estás intentando caer en gracia. Y eso queda lejos de una buena intención.

Sí, es cierto que el networking es esencial.

Sí, es cierto que si quieres llegar lejos debes estar bien acompañado

Pero eso no vale nada si lo hacemos de cualquier manera.

¿Te cae bien esa persona? ¿De verdad? ¿Si tuviera 0 contactos e influencia le hablarías igual? Si es que sí, adelante. Es probable que si esa persona tiene esta mentalidad, encuentres un gran compañero de viaje y quién sabe si un amigo.

Sino, pasa a la siguiente persona.

No nos «coleccionemos» como cromos, no hagamos networking por hacer, joder. Que esto ya parece tinder.

Vale mucho más y traerá más a la larga un contacto hecho desde la sinceridad que no 100 hechos desde la conveniencia. No me cabe duda.