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Escritos de Marca Personal

Día 37. Cuestiónate

Cógele el gusto a pensar.

Pero pensar de verdad, aunque se te de mal. Pues a la mayoría… se nos da mal.

Tanta red social nos ha freído el cerebro, pero todavía está en su sitio, listo para desempolvar y usar. Y no te hablo de que te hagas preguntas teológicas, sino de que pienses sobre tu trabajo.

Eso que acabas de publicar, ¿de verdad lo crees?

Y eso que dice esa persona, ¿es cierto?

Cuestiona. Rebatiendo se aprende a encontrar algo cierto. Y cuando lo encuentras, lo puedes comunicar mejor porque sabes que todas aquellas objeciones que otra persona pueda encontrar… tú las has tenido antes. Vas un paso por delante porque no te crees cualquier cosa que se te pasa por la cabeza.

Mira cualquier sector y te darás cuenta de que la mayoría va como pollo sin cabeza repitiendo lo que dicen otros, pero sin una línea propia de pensamiento.

Y es justo en ese momento donde puedes tener voz en un mercado. Porque se notará que no te tragas lo que dicen todos, que has ido más hondo, que has rascado donde la mayoría no. Te has cuestionado y ahora sabes de lo que hablas.

P.D. Y esto no va de tener la razón absoluta, sino de encontrar lo que es cierto para ti y comunicarlo lo mejor que puedas. De ganar criterio para ser mejor profesional.

Día 36. ¿Qué pasaría si fallaras?

Llevo una semana resfriado y ha sido tentador mandar el podcast a tomar por saco. Con voz nasal y teniendo que parar de grabar cada 2 por 3 me he visto a punto.

– No pasa nada, puedo fallar una semana. Nadie vendrá a echármelo en cara ¿no?

Y es posible. Podrías fallar esa publicación o ese post y nadie te haría rendir cuentas, que para algo es tu post. Pero incluso así, sí que rendirías cuentas ante alguien… ante ti mismo.

Te estarías convirtiendo en alguien que no es constante, que se baja del caballo a la mínima que empieza a llover un poco, que se olvida a la mínima de sus compromisos. Quizá no lo noten los que te siguen, pero tú si que lo vas a notar.

A largo plazo lo agradecerás. Agradecerás haber seguido ahí incluso cuando no se daban las condiciones ideales, por eso es importante la constancia.

Recuérdalo cuando quieras fallar.

Día 35. Nutre tu contenido

No puedes dar sino recibes. Lee, estudia, mejora, reflexiona… Sin materia prima no se pueden crear buenos productos.

Cuando no tengas idea sobre qué crear o sobre qué hablar, empápate de otros. Pero no copies, inspírate. Pregúntate si estás de acuerdo. Coge ideas y dales la vuelta, ponlas patas arriba y ves creando tu propia versión de los hechos.

Nadie quiere contenido objetivo y neutralizado, queremos saber qué piensas tú y solo tú.

Además, si sabes que lo que aprendes luego lo tienes que contar y simplificar, lo vas a estudiar con motivación y no por calcar lo que acabas de aprender.

Día 34. Las buenas ideas nacen sudando

¿Te ha pasado?

Estás trabajando en esa idea que podría suponer un cambio en tu vida… de repente te atascas y ¡zas! la solución exacta está en el libro de al lado.

¿No?

Pues claro que no. No funciona así.

Las buenas ideas surgen tras la persistencia. Trabajando y descansando. Dejando que el subconsciente haga su parte por detrás y volviendo con la mente fresca al papel.

Para llegar donde pocos llegan hay que hacer lo que pocos harán.

Ánimo con esa idea.

Día 33. Insiste y punto

Aunque creas que ya estás siendo insistente.

Nunca sabes si esa vez será la que ayudes a alguien o que alguien “te descubra”.

Solo tú ves todas tus publicaciones. Solo tú crees que estás siendo “muy” insistente.

Los mensajes no calan a la primera. Ni a la segunda. Ni siquiera a la vigésima.

Necesitamos muchos impactos para llegar a quien los quiera oir. Si tienes algo bueno que decir con tu trabajo, con tu arte, con tu buena fe… No desistas.

Ánimo. Y vuelve a insistir.

Día 32. Hazlo por gusto

¿Cuánto hace que no te olvidas del resultado?

Que si CTR, que si CPC, que si likes, que si ventas.

Estamos demasiado pendientes de las matemáticas del marketing en lugar de echarle algo de ojo al interior. A cómo va por dentro nuestro disfrute.

Ojo, el disfrute no paga facturas, pero ayuda a hacer el camino mejor. Y si el camino es bueno, la constancia sí que paga muchas cosas.

¿Ese post lo haces porque “toca” o porque de verdad te apetece hacerlo así?

¿Y ese podcast? ¿Es una moda o es que te apetece hablar en un micro?

¿Y ese producto? ¿Solo es el dinero o en el fondo hay algo detrás que te apetece dar al mundo?

Será romántico. Irreal para algunos. Pero los negocios van de dentro a fuera y no de fuera a dentro.

Día 31. Cada palabra menos, 100 €

(Esta idea no es mía sino de Scott Adams, pero la tengo que compartir.)

Estás escribiendo algo importante, por ejemplo tu curriculum o un artículo para tu blog. O un post en redes para tus seguidores.

¿Has acabado? Genial.

Imagina ahora que te dan 100 € por cada palabra que elimines. ¿Cuántas dejarías?

No sé si lo breve es dos veces bueno, pero lo simple refleja que has entendido la idea. Simplificar embellece lo que haces porque lo hace fácil para los demás.

Embellece. Simplifica. Abrevia. Y piensa en tus 100 €. Y escribirás siempre mejor

Día 30. Rechaza el negocio del miedo

Si meter miedo a tus clientes es tu principal baza para vender, quizá debas replantearte tus principios y tu propósito.

Tu propósito porque el sabor que dejas a alguien que te compra por miedo no da pie a que otros vengan a ti por el boca a boca. Tampoco es un fin demasiado memorable.

Y tus principios, porque quizá estás demasiado obsesionado con el resultado.

El miedo puede parecer un buen aliado para atraer clientes con problemas, pero si es la única razón de compra no te ayudará a largo plazo.

El miedo no da felicidad ni fidelidad, dos palabras que cualquier negocio online querría de su lado.

Que sea el deseo por mejorar y la ilusión lo que muevan tu marca personal.

Mi forma de verlo, como siempre.

Día 29. El vício del storytelling

«Cuenta una historia»

«Con una historia todo va mejor»

«Hazlo y te irá bien.»

¿En serio nadie está hasta las pelotas del storytelling?

He aquí una alternativa.

No cuentes historias por contar. No fuerces tus historias. No hagas que el lector ya sepa que vas a contarla, no seas tan predecible o perderá toda la gracia.

Deja que la comunicación sea natural. Cuenta una anécdota personal si quieres, pero no porque lo dice el gurú de turno, sino porque te apetece contarla.

Porque la alternativa es una historia artificial, forzada y sin una intención real detrás.

Si cuentas la verdad. Si escribes cada palabra creyendo en lo que estás contando… la historia vendrá. Tu cerebro se pone a buscar formas de darse a entender cuando cree en lo que va a contar. Primero la verdad, luego, la historia.

No nos compliquemos la vida.

Día 28. Cómo crear un activo

Mucho se habla de activos, pero muy poco de cómo crearlos.

He aquí una pista.

Reserva 1 hora de tu día a parte de tu trabajo habitual. Tu primera tarea es preguntarte qué crearías si estuvieras seguro de que no tendrías un maldito like ni verías un euro en mucho tiempo.

Luego, una vez lo tengas, usa esa hora diaria para hacer tu trabajo.

Crea ese blog, ese podcast, esos dibujos, esas canciones… Lo que sea que te apetezca hacer.

Ponle amor. Ponle ganas. Y ponle toneladas de paciencia.

Entierra el resultadismo y sigue.

No sabemos que pasará. Pero lo más probable es que en 1 año hayan pasado cosas interesantes. Quizá tienes una audiencia. Quizá algún cliente quiere pagar por lo que haces. Quizá hasta has triunfado como el colacao.

O quizá, en el peor de los casos (si no ocurre nada de lo anterior), tienes un activo llamado portfolio.

Algo que mostrar ahí fuera y poder decir: eso lo he hecho yo.

Día 27. Regalar no es devaluar tu trabajo

Hemos perdido la cultura del regalo, ahora todo es mercadeo y es triste.

Queremos monetizarlo todo, despiadadamente. Como si lo contrario fuera cagarse en nuestra dignidad, pero no tiene porque ser así.

Antes regalaba el que más tenía, no el que se moría de hambre. Cuando tu copa está llena es cuando más puedes dar a los demás. Pero irónicamente el que da incluso cuando no tiene ni medio trago, es improbable que acabe sin bebida.

Regalar algo valioso aporta a ambas partes. Al que da lo hace sentir valioso para los demás, y a los demás los hace sentir afortunados.

No hay que monetizarlo todo.

Hay cosas que hay que darlas y crearlas por el puro placer de hacerlo.

Día 26. Tu mejor arma para comunicar

No es la persuasión.

Ni la metáfora.

Tampoco el storytelling de las pelotas.

Tu mejor arma comunicativa es la verdad. Es decir lo que piensas sin censura ni buscando la aprobación de nada ni de nadie.

Es mostrar tu verdad sin maquillar. Contando lo que le contarías a un buen amigo.

No intentes adornar lo que ya es bueno de por si.

Cuenta tu verdad, pisa sobre seguro sobre cada palabra. Cuestiona lo que dices para estar confiado en que no estás hablando por aparentar, sé sincero contigo antes de nada.

Y no trates de impresionar, pues lo impresionante es alguien contando su verdad desnuda. Porque desde la verdad es cuando nace la conexión real con el público.

Porque la verdad es contagiosa y se nota cuando nos la están contando.