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Un Currículum Diferente - Marketing Invicto
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Un Currículum Diferente

Desde que tengo uso de razón sé que no estoy hecho para trabajar para alguien. Siempre he llevado la mentalidad de empresario dentro y eso no se quita ni con lejía.

Pero en su momento, bajo ciertas circunstancias, tuve que buscar trabajo como marketer. Tarea difícil pues lo hice sin experiencia previa, sin contactos y sin ni siquiera saber donde mandar el CV para que me cogieran.

El curriculum lo preparé en unas horas y al mes siguiente encontré trabajo.

Esto es lo que aprendí.

(Ojalá te sirva)

Vamos allá.

El baño de realidad

No te van a coger.

No lo intentes.

Tu MBA en la Business School de turno no dice nada de ti.

Bueno, sí. Que estuviste ahí, pero no me has demostrado nada.

Tus créditos no se traducen en beneficios para ninguna empresa. Ni siquiera ese pergamino con la firma del mismísimo Rey, hay cientos como tú a patadas. Tienes competencia, aceptémoslo.

Y si no haces algo por ser especial y también parecerlo, no hay motivos para contratarte. Muchos CV’s y pocos trabajos geniales. La demanda gana a la oferta y adivina, tú, estás en la demanda.

¿Por qué ibas a ser tú?

Siempre habrá alguien con más másters.

Siempre habrá alguien con más idiomas.

Siempre habrá alguien que maneje más programas que tú.

O peor.

Alguien dispuesto a cobrar menos.

Así que ante tanta hostilidad laboral y competencia descarnada y barata, ¿cómo narices encuentras trabajo?

Piensa en ese señor aburrido y sorpréndelo

Te levantas por la mañana y te metes en tu cubículo. Bueno, no sé si es un cubículo o una mesa y una silla con ruedecitas, pero ya tienes la montaña de correos y papeles en tus narices.

Eres el tipo que revisa los curriculums de la gente. El que debe decidir si hay algo interesante entre tal avalancha de papel.

O peor, estás en una PYME y el que lo revisa eres tú, el jefe. Con la de fuegos que tienes por apagar

Y encima todos parecen iguales.

Coche propio, graduado, puntual, disposición a aprender, un par de experiencias laborales en el mejor de los casos, me dice que le gusta mi empresa… Claro, ¿qué van a decir?

Piensa en ese señor aburrido revisando curriculums…

¿Cómo podría tu CV alegrarle el día?

¿Cómo podría hacer que se levantara de la silla y le dieses un pequeño rayo de entusiasmo?

¿Cómo podría recordarte y contarle a su pareja que hoy ha visto algo distinto?

Si te pareces a todos los que te preceden y suceden, ni de coña. Hay que ir más allá. Tienes que ser atrevido. Decir algo que pocos dirán. Empezar diferente. Hacerle asociar a su cerebro aburrido que eres la decisión inteligente.

Pero… ¿Cómo podrías? Y más importante aún…
¿Te atreverías?

Selección de empresas

Cuando empecé a buscar trabajo un amigo me dio un gran consejo: no vayas a ofertas de trabajo. Ofrécete como trabajador a empresas que no tengan procesos abiertos.

Me dió 4 motivos:

  1. Tenemos el factor sorpresa a nuestro favor.
  2. Nos adelantamos a la competencia que podamos tener.
  3. Mostramos cierto atrevimiento al hacerlo.
  4. Ampliamos el nº de opciones.

Es cierto que es posible que esa empresa no necesite o no pueda contratar a alguien, pero si lo hacemos bien, seremos de los primeros en venirles a la mente cuando necesiten a alguien. Que es lo que nos interesa.

En mi caso, quería encontrar trabajo en una agencia de marketing. Primero porque es a lo que siempre me he dedicado y segundo, porque quería ganar experiencia con multitud de tipos de clientes y situaciones.

En Mallorca no hay una muchas agencias de marketing, así que lo que hice fue hacer un listado de las 20 más importantes.

Siempre que puedas elige un tipo de empresa parecida para no tener que estar “personalizando” el CV una por una. Yo quería invertir lo mínimo en esta búsqueda así que a todas les mandé el mismo currículum.

Empezando bien: papel y carta

Tenía claro que mi CV no iba a meterse en un buzón de infojobs ni en ningún portal traga curriculums. No. Su lugar no estaba allí. No quería ser un grillo más en una jaula ruidosa. Si quería destacar debía tener libertad para personalizar mi entrega y no estar encorsetado a lo que me pidiese infojobs o un formulario de empresa.

Tampoco quería enviar un email. El impacto de algo online es mucho menor a algo que puedes tocar con las manos.

Mandaría cartas. Luego te contaré más razones de por qué fue así.

Eso sí, no quería que mi CV pareciese publicidad. Tampoco que se confundiese con un folleto de pizzería.

Tenía que ser una carta real, de color blanco y con un sobre diferente a la factura de la luz.

Al principio compré unos sobres azules, pero por lo de antes preferí hacerlo en blanco.

En el sobre pondría algo así: Sí, estás recibiendo una carta y no es una factura.

(Gracias a Lore por esta idea)

Me lo jugaba todo a dar una muy buena diferente primera impresión y cada lugar de posible impacto era importante. Nadie espera un CV que juegue con el humor, así que tenía que usar esa baza.

Otro detalle fue que para el curriculum usé un papel bastante más grueso de lo normal. Está comprobado que le damos más valor a los documentos que “pesan” más, así que no perdía nada por comprar un paquete de hojas de 120 de gramaje. Lo importante (el CV) tiene que ir bien acompañado.

Vamos al contenido.

Rompiendo esquemas

No quería que mi CV pareciese un telegrama. Como te decía antes, ya hay demasiados así. Ya hay demasiado listado de habilidades, conocimientos y candidatos diciendo que tienen coche propio.

Para ser aburridos, ya hay demasiados candidatos.

Una vez leí que la mejor forma de ser persuasivo es escribir como si ya no te jugarás nada, como si te la sudara gran parte del resultado. Algo así me pasó cuando escribí la primera parte del curriculum donde me presentaba.

El hombre aburrido que abriese la carta vería esto (bien grande):

¿Por qué la gente envía
curriculums que parecen un
telegrama?

Luego pasaba a contar por qué había mandado una carta y no un CV normal.

En la historia contaba cómo en el pasado había conseguido un cliente para marketing gracias a las cartas físicas  y enlazaba eso con la importancia de la estrategia en marketing bla bla bla.

Luego me presentaba y enumeraba algunas cosas que había aprendido en mi carrera como marketer. Es lo que un copywriter llamaría “balas”. Pequeños trozos de aprendizajes contados con gracia, humor e intención persuasiva.

Si te soy sincero, la parte de las “balas” hoy la haría diferente. Quizá menos ambiciosa. Porque releyendo parece que intento demostrar lo que sé y la necesidad por demostrar jamás hará bien en un currículum o cualquier carta de ventas.

Porque en el fondo era una carta de ventas.

Aún así, estoy seguro que ese fallo fue suplido por la gracia de la “presentación” y el estilo fresco que presentaba el CV. Pues era el tono lo que hacía diferente el curriculum. Era yo aceptando mi posición de demandante de empleo y mostrando interés en la empresa, pero dando a entrever que yo tenía algo valioso que aportar.

No se me veía desesperado. Se me veía fresco.

Una vez acabados los bullets ahí sí que le decía: Y aquí viene mi telegrama.

La siguiente hoja era un curriculum más normal, con una foto mía, mis habilidades y mi experiencia.

Sí que es verdad que si has sido emprendedor tendrás más habilidades que la media en muchos campos y eso reforzará tu currículum. Pero si esto fuera una carta de ventas (que en realidad lo es) la parte de las habilidades es la justificación racional de la “venta”. Aquí es donde el que lea tu currículum puede justificar su decisión.

Si le ha encantado tu carta de presentación, pero luego tu historial solo dice que has trabajado de conserje y quieres ser marketer, pues se rompe la magia.

Ahora, si acompañas una buena carta con unas habilidades “medias” tus posibilidades se multiplican.

Detalles poco comunes

Algunas cosas que añadí a mi telegrama fueron estas:

  • En el apartado de formación añadí las no regladas y lo que aprendí de ellas. No tengas miedo a que todo tu conocimiento no sea “oficial”. Cada vez importa menos.
  • Añadí un listado de mis libros favoritos. No sé si aplicará a tu caso. Pero para mi era como decir: me apasiona esto y trabajo en ser bueno.
  • En cada experiencia laboral me centré en explicar lo que había aprendido y en cómo eso podía ayudar a su empresa. Esto es vital, porque aquí todo el mundo suele hablar de forma genérica. Sé específico con lo que aprendiste para que se vea claro lo que puedes dar.

Resultados

No esperaba gran cosa porque el país estaba en crisis (como casi siempre) y tampoco me había matado a hacer una selección de empresas muy específica. Mi historia era mejorable y encima el humor que le había metido al CV podía mal interpretarse o directamente no gustar.

Pero como te decía, me daba igual. Prefería hacerlo diferente y auténtico a ser aburrido. Prefería no gustar a algunos y gustar mucho a unos pocos. Solo necesitaba una “venta”.

Al cabo de unos 10 días empecé a recibir respuestas.

De las 20 empresas me llamaron o contactaron unas 7. De esas 7, me entrevistaron 2. Y en una de ellas conseguí trabajo.

No me parecieron malos números en absoluto. Algunos CV ni siquiera llegaron. Ninguna, que yo sepa, buscaba empleados.

Algo que me llamó la atención fue que todos decían explícitamente que les había encantado mi CV. Lo tuvieron bastante en cuenta.

Lo que me lleva a pensar que cuando hacemos un CV diferente nuestro valor percibido como trabajadores directamente sube: eso nos da más poder de negociación en la entrevista ya que ya no somos uno más, sino alguien en quien están interesados.

Ojo con las expectativas

Como te decía al principio yo nunca he sido de trabajar por cuenta ajena, pero acepté con entusiasmo la oportunidad de estar en esa agencia. Quería aprender, empaparme y ganar amplitud en cuanto a clientes.

Al final estuve unos 4 meses.

Cuando haces un buen currículum tienes que tener en cuenta las expectativas que estás generando. Por ejemplo, en una pyme es fácil que te vean como un salvador, como un fichaje que puede hacer apuntar la empresa hacia arriba y eso es peligroso.

Un trabajador jamás puede llevar el peso de una empresa y eso es necesario dejarlo claro desde el principio. Por muy bien que tu te vendas es importante recordar que no hay imposibles.

Te lo digo porque este quizá sea el efecto “negativo” de tener un CV diferente: van a asumir (y esperar) muchas cosas buenas de ti, quizá demasiadas. La solución pasa por una buena comunicación y definir muy bien tus responsabilidades. Aunque esto ya da para otro artículo.

Puedes copiarme

¿Y qué pasa si ahora todo el mundo hace el mismo CV que hice yo?

Carta, papel grueso, empresas sin ofertas, carta de presentación, titular con humor…

Pues la verdad es que no pasaría nada. No me da miedo que nadie copie mi estrategia. Pues los seres humanos somos gregarios y si algo funciona casi todos lo hacemos.

Si llega un día donde todo el mundo manda CV’s “diferentes” ya ninguno lo será y tendremos la oportunidad de volver a diferenciarnos. Siempre se crea una masa, un cúmulo de gente que hacen lo que todos y es ahí donde se crean las oportunidades de destacar. Es imposible no tener la oportunidad de diferenciarse porque la mayoría tiende a imitar.

Lo más importante de ese artículo es que cojas tu mercado laboral y veas qué hace todo el mundo para tú no caer ahí y puedas coger un camino diferente. Si te pudieras quedar con algo, ojalá sea con esto último.

Gracias por leerme. Suerte en tu búsqueda.
Lluís

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